Antiguos poseedores (Provenance)

 

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No es necesario, a estas alturas, justificar la importancia del libro como “producto histórico”, es decir, la necesidad de dar cuenta en los catálogos de las bibliotecas de la historia del ejemplar: ofrecer al investigador los datos relativos a la historia de posesión, uso y procedencia de los ejemplares que constituyen la colección de esta biblioteca universitaria[1]. (Sobre la historia de la biblioteca, véase la sección “Historia”).

Conscientes de ello, en el proyecto de catalogación del fondo antiguo de la Universidad de Salamanca hemos querido que la descripción bibliográfica fuera acompañada de una descripción del ejemplar que permita conocer su particular historia: las sucesivas signaturas, reflejo de su ubicación en diferentes bibliotecas o de los cambios en la ordenación en una sola; las marcas de posesión y uso; la presencia de notas de lectura; los testimonios de haber sido libro sospechoso o condenado; la encuadernación, como marca de posesión y reflejo de las épocas artísticas.

Entre todas estas informaciones, se ha querido dar especial relevancia a la historia de la posesión, uso y lectura de los ejemplares. La idea de crear un listado de poseedores y procedencias surgió, en principio, no tanto como una ayuda para los investigadores interesados en esta faceta del libro y la cultura, sino como herramienta para el propio equipo de catalogación. Un instrumento que nos permitiera tener una lista de autoridades para los poseedores y usuarios de los libros de la colección; un conjunto de datos (exlibris, notas de lectura, encuadernación, etc.) que nos permitieran identificar las huellas, a veces no del todo claras, halladas en los libros.

Resulta difícil dar cuenta de las dificultades, alegrías y frustraciones que se acumulan cuando tratamos de identificar las marcas del uso y posesión de los libros. Dificultades derivadas de una anotación manuscrita de difícil lectura, de aquella otra tachada o raspada por un poseedor posterior celoso de la única propiedad sobre el libro –problemas a los que se une la no muy improbable posibilidad de que nuestra trascripción o atribución no sea la adecuada–. Las alegrías que nos produce ver aparecer nombres de insignes hombres de letras, de grandes bibliófilos, muchos de ellos no vinculados a la geografía salmantina y cuyos libros, a veces cariñosamente anotados, podemos ahora contemplar. Por último, la frustración de no saber o poder descifrar una anotación manuscrita, de no saber identificar un ex libris heráldico, de no poder identificar una mano erudita que ha llenado los márgenes del libro de sabias anotaciones y que no ha hecho constar su nombre.

Estructura

Las entradas que componen el listado de poseedores y procedencias de los libros tiene la siguiente estructura:

  • Nombre: es la forma autorizada que se ha dado a la persona o institución. Bajo esa forma habrá de ser buscado en el catálogo online. Por ejemplo: Quevedo, Francisco de
  • Fechas: permite situar cronológicamente a la persona o institución. En aquellos casos en que el usuario no ha sido del todo identificado, esta aproximación se ha hecho a partir del examen de la letra y el término post quem que supone la fecha del libro.
  • Información biográfica: cuando se ha podido identificar al usuario, se ofrecen aquí algunos datos sobre su profesión, actividades y cargos, actividad literaria, etc. En ocasiones, esta información propone un posible usuario, cuando la identificación no es segura a partir de sus marcas de posesión.
  • Biblioteca: cuando se tiene alguna información sobre la formación y destino de la biblioteca de la institución o propietario, se dan unas breves indicaciones.

     

  • Motto: se transcribe el lema o frase que a veces acompaña al exlibris o al escudo heráldico.
  • Exlibris: se transcribe la mención o menciones con las que suele identificarse el poseedor. Se ha escogido aquella que resulta más significativa para la identificación, aunque existen casos en que son transcritas varias formas si las variaciones son significativas. La transcripción va acompañada de una o varias imágenes. También se han tomado imágenes de las anotaciones encontradas en el libro cuando la atribución al usuario cuyo nombre aparece en él es bastante probable.
  • Bibliografía: sin pretender ser exhaustivos, se recoge algún ítem bibliográfico donde pueden hallarse datos sobre el usuario y/o su biblioteca, que en ocasiones han resultado decisivos para la identificación.

Para recuperar los registros bibliográficos relacionados con un determinado poseedor, el investigador deberá hacer la búsqueda desde el catálogo online, en la opción Fondo histórico – Impresor, editor, antiguo posesor. En el área de notas relativa al ejemplar podrá ver cómo aparece la mención de posesión o uso en ese libro concreto.

Algunos Proyectos Similares

Aunque son muchos los catálogos de fondo antiguo que dan cuenta en sus registros de los antiguos poseedores, usuarios y procedencias de los libros, existen algunos proyectos concretos que desarrollan los aspectos relacionados con la historia de las precedencias. Estos proyectos se están recogiendo en la página web del CERL (Consortium of European Research Libraries), en la sección “Provenance”.

En el ámbito español, destacan:

[1] Cf. como ejemplos de la importancia de este campo, el clásico David Pearson, Provenance research in book history: a handbook, London: The British Library, 1998; Diego Navarro Bonilla, «Las huellas de la lectura: marcas y anotaciones manuscritas en impresos de los siglos XVI a XVIII», en Antonio Castillo Gómez (ed.), Libro y lectura en la Península Ibérica y América (siglos XIII a XVIII), Valladolid: Junta de Castilla y León, 2003, 243-287; Julián Martín Abad , el capítulo 5 «El producto histórico», en su obra, Los libros impresos antiguos, Valladolid: Universidad, 2004, 109-127.